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Por el precio del gas, volvio a aumentar el uso de liquidos para la generacion

Por el precio del gas, volvió a aumentar el uso de líquidos para la generación

La estrategia oficial de incrementar el uso de combustibles líquidos para la generación eléctrica en lugar del gas, para evitar una mayor sangría en las cuentas oficiales, elevó los volúmenes de gasoil y fueloil que se quemaron en las centrales térmicas a niveles récord. A las grandes cantidades que se usaron en el arranque del año, los datos de mayo arrojaron un fuerte salto y la tendencia se mantendrá, por lo menos, durante los próximos meses.
Durante mayo se usaron 331.000 m3 de gasoil para la generación en las centrales térmicas, no solo es el registro más importante del año, sino también desde junio del año pasado. En el caso del fueoil sucede algo similar, en mayo se utilizaron 143.000 toneladas, el dato más alto desde julio de 2020.
Los datos se desprenden del último informe de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) que elabora todos los meses. También de información procesada por Energía On.
El uso de gasoil durante los primeros 5 meses del año da cuenta de la estrategia oficial de optar por importar gasoil en lugar de GNL, con la que se hizo una valiosa diferencia a principios de año. El gasoil y fueloil tienen una cotización en el orden de los u$s 20, mientras que el GNL hoy está en u$s 24 por millón de BTU, aunque en el arranque del 2022 rozó los u$s 44.
En detalle, entre enero y mayo se quemaron 1.168.000 m3 de gasoil. Para tener en cuenta, el año pasado se necesitaron casi 7 meses del año para alcanzar esa cantidad de combustible usado en las centrales térmicas.
La diferencia se marcó porque, por lo general, durante los primeros meses del año el uso de líquidos para la generación es bajo. Lo que también marca que los próximos meses, cuando hay mayor demanda, se mantendrá el incremento.
En el caso del fueloil, acorde a los registros de Cammesa, durante enero y mayo se quemaron unas 479.000 toneladas. Al igual que en el caso de gasoil, el año pasado se necesitaron casi 7 meses para alcanzar un nivel similar.
A nivel interanual, si se comparan los primeros 5 meses de cada año, se ve un incremento en el uso de fueloil del 42%. Y en el caso del gasoil, el salto entre un período y el otro llega al 94%.
Por otra parte, la utilización de carbón mineral para la generación se incrementó un 24% durante los primeros 5 meses del año, en comparación con el mismo período de 2021.
Solo en mayo se usaron unas 71.000 toneladas de carbón, que sumado a lo de los primeros meses del año, llevan el total quemado a unas 387.000 toneladas. Mientras que el año pasado en el período se utilizaron 311.000 toneladas.
El gas natural mantiene su predominio en las centrales térmicas
Si bien la utilización de combustibles con mayor huella de carbono se incrementó principalmente este año, más de la mitad de lo que utilizan las centrales térmicas continúa siendo gas natural, un combustible menos contaminante.
Según los datos oficiales, el 65,2% del combustible que se usó para la generación eléctrica en mayo fue gas natural, mientras que el resto representó el 34,8%. De ese casi 35% la mayoría (21,4%) fue gasoil, le siguió el fueloil (10,5%) y por último el carbón mineral (2,9%).
Para tener en cuenta, en mayo del año pasado el gas representó casi el 70% del total de combustibles que se quemó en las centrales, algo que muestra un descenso interanual. Mientras que, en mayo de 2019, año previo a la pandemia, el uso de gas natural en las usinas fue mayor al 98%.
La ruta de las garrafas de Enarsa y la planta de gas que nunca se usó en Neuquén
… La planta fraccionadora de gas del Parque Industrial de Neuquén, propiedad de Enarsa (90%) y CALF (10%), se anunció en 2011, se construyó en 2013 y se terminó en 2014, pero nunca funcionó. Y nunca lo hará: las fallas de diseño y el crecimiento urbano alrededor del predio la convirtieron en objeto de demolición. El complemento de esta historia de fracaso fueron las 54.845 garrafas que no se pudieron utilizar durante años por un freno judicial. A simple vista cualquiera pensaría que la intervención judicial tendría que ver una investigación de oficio, sin embargo, el abandono llegó por una demanda civil cruzadas entre el arquitecto y la firma creada para el proyecto.
Hace dos años los envases, que estuvieron tirados a la intemperie cinco inviernos, viajaron 1.037 kilómetros hasta Mercedes (Buenos Aires) con el objetivo de ser revisados -el proceso se denomina certificación– para poder regresar a familias de bajos recursos de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
Enarsa las cedió, vía convenio y no como compra, a YPF Gas -firma que concentra el mercado del gas licuado de petróleo envasado- y una vez realizadas las pruebas debían ser los gobiernos municipales los que solicitaran y buscaran los envases para asistir a las familias de sus ciudades. Incluso con las necesidades que la pandemia potenció, el interés fue nulo.
Hoy las garrafas están en el mercado y sirvieron para apuntalar parte del déficit que gravitaba hasta el año pasado por el faltante de envases. Muy pocas volvieron a la Patagonia, por ejemplo Neuquén que tenía asignadas 10.000 solo adquirió 1.000. Tampoco los gobiernos provinciales ni el Nacional pusieron esmero.
Para tener una idea de lo que son 54.000 garrafas alcanza con explicar que serviría para que las más de 12.000 familias que las necesitan en Neuquén capital tengan, al menos, cuatro cada una, cuando regularmente suelen conseguir una. Hoy un envase se consigue en sitios de venta por hasta $ 15.000.
Vista al expediente y el freno a las garrafas
En julio de 2015 el arquitecto Carlos Barbato, patrocinado por la letrada Dalila Pinacho, reclama a Enarsa Patagonia honorarios impagos por $ 2,5M. La empresa, representada por Ignacio Pujante, hace una contrademanda contra el profesional asegurando fallas en la construcción que no permitían poner la planta en funcionamiento y le reclama $ 3,5M.
El contrademandante cita al juicio a la empresa constructora Skay SRL y al representante técnico de la misma, el ingeniero Ricardo Amerio, que son representados por Martín Segovia y Cecilia Deltour.
El arquitecto solicita que, hasta tanto se pueda hacer una prueba en ingeniería y arquitectura, se inmovilice todo. La jueza Virginia Mendos, a cargo del Juzgado Civil N°5, ordena en diciembre de 2015 la prohibición de innovar sobre la planta y luego, a pedido del actor, la amplía a las garrafas.
Las pericias se realizaron, pero el juicio sigue y recién en marzo de 2020 la magistrada revisó lo actuado y constató que las pruebas se realizaron, rectificó la continuidad dictada en diciembre de 2019 y dejó sin efecto la prohibición.
Fue en junio de ese año, en medio de las medidas de distanciamiento por la pandemia, que por intervención del ministerio de Desarrollo Social de Nación se liberaron las primeras 10.000 garrafas que, en principio, debían regresar a Neuquén. A dos años de esa fecha en la planta no quedan envases y el Municipio neuquino le confirmó a Río Negro que solo obtuvo 1.000.
Un predio abandonado y olvidado
En 2011 el por entonces presidente de CALF, Marcos Silva, anunció la asociación con Enarsa para la creación de Enarsa Patagonia y construcción de la planta fraccionadora. Por sus características sería única en la Patagonia y permitiría abastecer a toda la región con una capacidad de procesar 4.000 toneladas de gas butano y propano en su primer año.
En el armado del proyecto también participó el sindicato de Petroleros Privados, por entonces bajo el mando de Guillermo Pereyra, porque emplearía hasta 70 operarios. Hoy solo hay un sereno y tres perros que lo acompañan.
CALF aportó un predio de 6 hectáreas y una vieja licencia de distribución de gas que la cooperativa poseía desde hacía más de 30 años.
La inversión inicial fue estimada en $ 48M, unos u$s 12 M al tipo de cambio de ese momento, y en la firma del acuerdo participó el titular de Enarsa, Eduardo Lupercio, que dependía del exministro Julio De Vido.
El objetivo primario de la planta era abastecer el programa “Garrafas Para Todos” que garantizaba el acceso a envases y a recargas a precios subsidiados, unos 16 pesos en aquel lejano 2011.
La obra finalizó en 2014 pero nunca entró en funciones ni contrató personal. Con el inicio del proceso judicial de demandas, casi todos los años con el inicio de los meses más fríos el tema se reflotó en la agenda pública. Hubo pedidos de diputados, concejales y organizaciones sociales para que las garrafas puedan sacarse del predio y llegar hasta las familias que, incluso, veían complicado hasta el acceso a los envases.
Si bien el manejo de garrafas tiene, por seguridad, un complejo entramado burocrático y técnico para su manipulación e inserción en el mercado, por ejemplo son asignadas a una sola planta y esta es la que debe certificar y renovar la habilitación de uso, la historia de la planta fraccionadora de Parque Industrial excede cualquier intento de compresión racional. Los fondos públicos desperdiciados en el proyecto, del que tampoco nunca se conoció justificación para su construcción, obligaban a contar con un mayor compromiso y celeridad en las decisiones de los involucrados. Eso no ocurrió esta vez, pero tampoco abundan los ejemplos que expresen lo contrario. (Río Negro, Río Negro)