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Apareció la primera asociación ambientalista pro minera que busca modificar la ley 7722
Mendoza. La primera asociación pro minera de la provincia intenta inculcar la cultura de la actividad en la sociedad mendocina. Aseguran que los proyectos mineros como San Jorge tienen controles ambientales muy rigurosos y la actividad "no contamina tanto como dicen".
Crisol, la primera asociación pro minera en Mendoza, recorre la provincia con la iniciativa de "hacer docencia" sobre la actividad, que puede brindar importantes beneficios económicos y en materia de salarios a la provincia.
Se definen como "los primeros ambientalistas a favor de la minería", ya que plantean que la gente está desinformada y “les han dicho durante décadas que la minería es contaminante. Cualquier actividad contamina, pero funcionan porque son necesarias. Pero la provincia necesita recursos, estamos en crisis”, explicó Rafael Luis Valverde, ingeniero integrante del grupo.
La agrupación presentó ayer en la Legislatura y en el Gobierno un petitorio para que se revea y se modifique la ley 7722, sobre todo el artículo tercero, que prohíbe el uso de sustancias químicas como ácido sulfúrico y cianuro en las actividades mineras: “Es una ley discriminatoria hacia la minería metalífera a cielo abierto, que utiliza sustancias como el ácido sulfúrico, que es usado en la mayoría de las industrias”.
"El proyecto San Jorge, por ejemplo, proveerá 8 mil puestos de trabajo, con un sueldo mínimo de $ 11 mil, cuando el IPV no va a construir muchas casas este año. Miremos a San Juan, una provincia que tiene superávit, mientras que nosotros estamos casi en default", indicó Valverde.
En referencia a los controles ambientales, la agrupación está segura de que no serán problema: explican que las grandes empresas tienen controles de cuidado del medio ambiente muy rigurosos, mucho más que los que puede imponer un Gobierno. "San Jorge cotiza en la bolsa, si tienen un problema ambiental, sus acciones bajan. Es así como funciona, no se arriesgan", aclaran.
Crisol intenta convencer a la sociedad que se opone a la actividad minera que los controles internos que tienen estas empresas se manejan con estándares internacionales "y no es tan contaminante como dicen. El cianuro es muy caro y lo recuperan, no se desperdicia nada. San Jorge tiene agua propia, no toca los ríos. El arroyo del Tigre es propiedad de San Jorge, nace y muere en su propiedad. No es cierto que en Mendoza hay sólo agua pura, porque mucha ya está contaminada por otras industrias", explican. "Un solo proyecto, como San Jorge, brindaría soluciones sobre todo a la juventud, porque son puestos de trabajo que requieren alta capacitación, estándares de seguridad, calidad ambiental".
Crisol aclara que su interés no es debilitar a los grupos ambientalistas que se oponen a la actividad, sino que su principal objetivo es que se revea la ley, "que traba todos los procesos y no se modifica porque hay intereses económicos detrás". (Mdzol, Mendoza, 31/08/12)
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